¿Acaso el Sionismo sigue vigente en toda su acepción?

11:21 Tomas 0 Comments

Que HaShema siga bendiciendo la tierra que fluye leche, miel y ahora gas y petroleo.

Orar por la Paz de Jerusalem

Durante el cautiverio en Babilonia nació el sueño del retorno, y según los historiadores, la idea del Sionismo.


En Babilonia reverdeció el sentimiento ético judío y la religión se elevó y se convirtió en una idea universal. Aunque Jerusalén y el Templo estaban destruidos, quedaba sano el germen inmanente que no los dejaría extinguirse jamás.

Los profetas del destierro infunden fe y esperanza de liberación y regreso, fomentando y afianzando la resistencia y rechazo al medio.

“La trayectoria singular de Israel de la servidumbre a la libertad, del sufrimiento a la revelación, este impulso eterno de un pueblo a la “máxima altura del espíritu”, como afirmara un historiador, se hace realidad en los cautivos de Babilonia.

Finalmente, Ciro, rey de Persia, sitia Babilonia en el año 539 a.C.

Había pasado medio siglo de cautiverio y llega la esperanza de la liberación y del retorno.

La población judía recibió a Ciro con regocijo y éste resolvió y prometió liberarlos. Por todas partes se pregonó: “Que la casa de Dios en Jerusalén se reconstruya”...“Que los gastos se saquen de las arcas reales... “Que los objetos de oro y plata que Nabucodonosor llevó se devuelvan y sean colocados en su sitio en el Templo de Jerusalén”.

“Todos los reinos de la tierra me ha dado Jehová, Dios del cielo, y el mismo me ha encomendado que le edifique una casa en Jerusalén de Judá. Quien de vosotros pertenece a cualquier parte de su pueblo, sea Dios con él y parta”.

En un trabajo de. Zalman Shazar, ex presidente de Israel, se hace una referencia a la similitud entre el Edicto de Ciro y la contemporánea Declaración Balfour del 2 noviembre de 1917 que dice lo siguiente: “El Gobierno de Su Majestad. apoya el establecimiento de un Hogar Nacional Judío en Palestina y se esforzará en facilitar la realización de este objetivo, quedando claramente entendido que no se hará nada que perjudique los derechos civiles y religiosos de las comunidades existentes no judías en Palestina, o los derechos y status políticos de que gozan los judíos en cualquier otro país”.

La Declaración Balfour es, desde luego, un documento de carácter civil aunque se preocupa por la libertad religiosa de las comunidades no judías de Palestina.

Tienen en común que en ninguno se hace mención de la recuperación de la soberanía judía. Ciro no habla del Reino de Judea ni Balfour de Estado Judío, de modo que no se define ningún status político independiente. Entonces Judea era una colonia persa. Y en nuestros días, en 1917, una colonia británica.

Lo que sí tenían en común, que ambos mandatarios ponían trabas en su oportunidad a la aliá judía, a lo largo de su gestión.

Como en nuestros días, tampoco entonces los judíos afluyeron enseguida en masa a la tierra redimida, les costaba abandonar un presente cómodo más o menos cierto.

Hoy cuando nuestro Estado cumplirá 64 años y la Declaración Balfour cumplirá dentro de pocos días l 94, sentimos impulso, necesidad de aunar un tanto los hilos de la historia y mentalmente hacer nuestra evaluación de lo que logramos, y sobre lo que debemos velar cuidar y confirmar día a día.

Reflexionar sobre los móviles que nos llevan a la recapitulación histórica. Y si bien los hechos históricos no son una ciencia exacta, ni tienen la precisión matemática, nos sirven para extraer consecuencias en el orden político, social, económico y real en que vivimos. Y nos conducen a no olvidar, siempre recordar los principios esenciales de la tradición judía, de Sión, ya que su olvido implicaría un desafío a la vida, un reto a nosotros mismos.

¿Es actual el Sionismo? ¿Sigue vigente en toda su acepción? O como adelantó Herzl en cierta ocasión: “El Sionismo seguirá vigente y necesario también después de declarado y fortificado el Estado Judío”.

Sionismo se define como Movimiento Nacional Judío. Esta es la fórmula, diría yo. Pero algunos post sionistas actuales, ciertas elites intelectuales, tratan de modificar esa ecuación cambiando el orden de los factores, alterando su orden de importancia. Queriendo ser más liberales, más progresistas, más amplios, menos cerrados, según ellos, como escuché decir a uno de sus oradores; para ellos, los post sionistas o sionistas modernos, como para los cananeos contemporáneos, las raíces del Estado de Israel son mucho más recientes, sin profundidad ancestral y nacional.

Alguna de las nuevas corrientes, la elite académica y literaria de determinada corriente ideológica, pretende reescribir la historia y debilitar el segundo término de mi fórmula, el sentido nacional, por reticencia al concepto nacionalismo, al que algunos políticos le agregaron alguna connotación peyorativa.

Si nacionalismo es amor a la patria, es arraigo a los valores éticos de nuestro ser judío y recalco lo de judío, bendito sea el nacionalismo que nos permitió sobrevivir a todas las persecuciones, matanzas, corrientes asimilatorias, deserciones y conversiones durante nuestra milenaria historia.

Lo antedicho les parecerá a algunos, retórica de un discurso proselitista en un acto de proclamación de una campaña, o aniversario de Herzl, o en Iom Haatzmaut, pero créanme que hace mucha falta hoy, también aquí en Israel.

En algunos grupos elitistas, la palabra está muy usada; hoy aquí, quieren modificar la definición agregando un atributo que lo haga más genérico, más universal, menos exclusivo y específicamente judío.

¿Dónde fue a parar el concepto de integración, de crisol de razas?

Alguien ha escrito que la patria no es solamente un territorio, sino todo; la patria es también un alma, un alma que contiene el espíritu del pueblo, la emoción de sus costumbres, de su modo de hablar y pensar, de todo aquello que los une e identifica.

Sionismo se define como Movimiento Nacional Judío. Esta es la fórmula. Pero los neo sionistas o post sionistas actuales tratan de modificar la ecuación, cambiando algunos términos de la misma, alterando el orden de importancia. Tratando de ser más liberales, más progresistas, más amplios, menos cerrados dirían ellos, más universalistas.

Alguien ha escrito que la patria no es sólo un territorio, es también un alma, el alma que contiene el espíritu del pueblo, la emoción de sus costumbres, de su modo de hablar y pensar, de todo aquello que lo une e identifica.

Cuidemos el alma de la patria, que no se traslada de un lugar a otro como quien se muda de casa.

No traicionemos el alma de la patria, no renunciemos a nuestros valores específicos, a la idiosincracia que nos caracterizó y acompañó en la dispersión milenaria. Que la patria cuide su alma para seguir siendo la Patria Judía.

El Sionismo debe seguir siendo el Movimiento Nacional Judío, con todos sus valores nacionales. Valga la redundancia.

Y que israelí es algo más que un calificativo de ciudadanía.

El Sionismo debe seguir siendo el Movimiento Nacional Judío, sin concesiones, sin rebajas, con todos sus valores nacionales, valga la redundancia. Y este debe ser el factor que aúne, aglutine a todos los grupos, a todas las elites de todas las capas sociales, políticas, sefardíes, ashkenazitas, derecha, izquierda, religiosos, laicos, como judíos, sionistas, israelíes.

Fuente: Aurora

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