VIVIMOS LOS TIEMPOS DE LA IGLESIA DE LAODICEA

9:17 Tomas 0 Comments


Todo tiempo pasado fue mejor. El evangelio que nos llevaron a nuestro país de origen los pioneros europeos, se presentaba con más profundidad y sinceridad. En aquella época, el evangelio era bien claro. Hoy parece haberse olvidado aquel versículo de Santiago 4:4 “la amistad con el mundo es enemistad con Dios”. Hoy se introducen muchas cosas con la conversión. Observo que hay diferencia con lo que yo viví: antes se distinguía más a los verdaderos seguidores de Cristo de los que simplemente simpatizan con Él. Estamos viviendo en los tiempos de la Iglesia de Laodicea, porque queremos tener gente con buena posición social y económica, y nos olvidamos de los pobres; lo veo de una forma constante. Dice el evangelio de San Mateo 11:1-5 “…y a los pobres les es anunciado el evangelio”.
 
Hoy buscamos multitudes e intentamos llenar estadios, pero son pocos de entre la multitud los que siguen el llamado de Dios. Sería prudente meditar en nuestros caminos y volver a la senda antigua.
Cuando conocí al Señor a los 11 años (ahora tengo 83), asistía a reuniones de oración de dos horas, y recorríamos muchos kilómetros, haciéndolo con gozo. Eran reuniones de oración de rodillas, donde experimentábamos milagros y transformaciones tremendas. Dios puso fundamento sólido en mi joven vida. Una diferencia que observo con respecto a mi época es que nosotros, a esa corta edad, presenciábamos las reuniones de oración. Y claro que nos costaba. Pero, con el tiempo, notamos la diferencia. Hoy veo que, lamentablemente, se aparta a los niños de las reuniones generales, y es muy raro verlos en las reuniones de oración. 

Si no nos preocupamos en poner bases firmes y reafirmar en nuestros niños y jóvenes la Palabra de Dios, estamos edificando una iglesia débil e incompleta.
En cuanto a mi ministerio, nunca tuve problemas a la hora de plantar iglesias en el ministerio reconocido que tenía, porque siempre trabajé para el Señor y no para mí. Nunca creí que el trabajo realizado era mío, y si Dios me enviaba a otro lugar, sólo quería obedecer, porque la cuestión no es plantar iglesias, sino apoyar, ayudar, incentivar y motivar a las iglesias. 

Dios se sirve de los hombres para Su obra, y no exalta al hombre para que se apropie de Su obra.
 
Carlos Zapata (Ministro) 
 

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