La Nueva Era: El Monstruo de las mil caras

14:29 Tomas 0 Comments

Se ha puesto a pensar en una historia en donde un monstruo pudiera adoptar mil caras diferentes para adaptarse así al gusto de las personas. En la actualidad se fabrican juguetes en forma de monstruos para niños que pueden cambiar de aspecto según se les monte y desmonte ciertas parte. Un famoso terrorista llamado Carlos no ha podido ser capturado por la interpol pese a que se le seguía la pista por años, ya que tenía la facilidad de cambiar de aspecto para evadir así la justicia.

El hecho de que hable de un monstruo de mil caras como preámbulo para abordar el tema de la “Nueva Era” es porque a la hora de analizar esta corriente nos encontramos frente a un fenómeno ideológicos que adopta miles de formas para introducirse en todos los ámbitos de la sociedad. Si la “Nueva Era” fuese una doctrina o una religión podríamos definirla, como lo hacemos con la sectas de los Testigos de Jehová, Mormones o Hare-Krisna, pero ¡no! la “Nueva Era” es un fenómeno socio-religioso que se adapta a todos los parámetros sociales, y se hace presente en lo científico, sociológico, económico, político, militar, esotérico, religioso, psicológico, artístico, musical y ético. Es por ello que el Dr. César Vidal[1] denomina la “Nueva Era” como un organismo con “carácter parasitario”[2].


¿Conoces las características del “camaleón”?. Esta especie animal de la familia del “reptil saurio” puede adaptar el color de su cuerpo de acuerdo a las características de su entorno, para pasar así desapercibido de sus posibles enemigos. De igual forma, la “NUEVA ERA” se adapta a todas las creencias y corrientes ideológicas, para lentamente minar los valores histéricos y clásicos e imponer su punto de vista impregnado de una gama de ideas que forjan todo un sincretismo religioso y social.

¿Cómo se forja la ““Nueva Era”” en la sociedad de hoy? Pongamos un ejemplo sencillo. Vamos a hacer un batido. Para ello echamos en la batidora un mango, después piña, un plátano, un tomate, una cabeza de ajo junto a una cebolla, después pasamos a colocar unas uvas y añadimos una rodajas de papas sin cocinar, acto seguido ponemos unas cucharadas de azúcar y sal, para después poner leche y agua, lo licuamos todo, y el resultado de toda esa mescolanza es idéntico a lo que la ideología de la “Nueva Era” promueve.

Es interesante notar que la ““Nueva Era”” no es una corriente moderna, sino el resurgimiento del gnosticismo antiguo[3], enseñado por los filósofos griegos, entre ellos Platón, y mezclado con otros elementos, como es la seudo-ciencia, el ocultismo y la teosofía oriental. La “gnosis” (o el encuentro con uno mismo y la cosmovisión espiritual) se producía por medio del “conocimiento” o sabiduría. Esta se obtenía mediante la meditación, el esteticismo y el elevarnos más allá del mundo cósmico, saliendo de la realidad material existente, ya que para los gnósticos, la carne, el mundo y la creación son un impedimento para alcanzar la perfección la cual viene tan solo por el saber, filosofar y descubrir “el dios que hay dentro de nosotros”[4].

También los gnósticos negaban la encarnación de Jesús, así como su corporeidad antes y después de la muerte, pues consideraban a Jesús “una emanación de Dios”[5]. De ahí vino la influencia gnóstica a las ideas promulgadas por el Ebionismo[6], Arrianismo[7] y Unitarismo[8]. En la iglesia del primer siglo los apóstoles tuvieron que enfrentar estas ideas. Pablo escribió las epístolas de Colosenses, Tesalonicenses para refutar el concepto de un mundo imperfecto y de una sabiduría poderosa, afirmando que es en Cristo “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” y después afirma tajantemente “para que nadie os engañe con palabras persuasivas” (Colosenses 2:3-4).
En las epístolas universales del Apóstol Pedro también se arremete contra estos gnósticos, principalmente en 2 Pedro capitulo 2. Por lo tanto, el Gnosticismo y “Nueva Era”” es lo mismo, tan solo que ahora ésta creencia presenta un maquillaje más científico y amplio. Es el mismo “perro”, con distinto collar. Respecto a la divinidad de Jesús como parte procedente de Dios esa contundente afirmación de Pablo cuando expreso que “en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9) y en él (Jesús) “todas las cosas subsisten” (Col 1:17) por lo que desmantela las ideas Ebionistas, Arrianas y Unitaristas.

Si la “Nueva Era” tiene mil caras, si se adapta como el camaleón, al medio, si es sincrética y no se define con una doctrina determinada, ¿cómo podemos combatirla o detectarla? Es ahí el gran problema, pues sus influencias se vuelven tan sutiles, y se camufla de formas tan formidables, asumiendo una media verdad impregnada de otra media mentira, que al descubrirla, desenmascararla o señalarla es cuestión de sabiduría y discernimiento divino, sobre todo, si prevalece una correcta y profunda formación bíblica. Sin base bíblica sólida fácilmente cualquier cristiano cae en la trampa, y así va a ocurrir, pues el mismo Jesús lo indico cuando dijo “Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun a los escogido” (Mateo 24:24)[9].

Noten el final “engañaran, si fuera posible, aun a los escogidos” o sea a los cristianos fieles que forman parte de la iglesia del Señor. Y es que la “Nueva Era” tiene no sólo un poder seductivo, sino convincente pues tendrá a su disposición todos los recursos para poder desviar a muchos cristianos de la verdad.

Fuente: Contralaapostasia

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