Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
La Biblia en su Corazón
LA BIBLIA NO ES SIMPLEMENTE UN LIBRO que se lee para informarse. Se lee para transformarse. Las palabras de la Biblia son la misma Palabra de Dios que transforma el corazón cuando uno medita en ella. Eso es lo que la Biblia afirma de si misma: Es un tesoro perfecto que nos transforma, nos ilumina, nos juzga, nos prepara y nos hace crecer.
Medite en su significado para su vida y permita que penetre en su corazón. Eso es lo que la Biblia misma dice que hagamos.
MEDITACIÓN EN LA PALABRA DE DIOS
«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (Josué 1.8).
¿Dónde halla su lugar la Palabra de Dios? En su boca y en su corazón. En Josué 1.8 «este libro de la ley» se refiere a los cinco libros de Moisés, desde Génesis hasta Deuteronomio. Pero el mismo mandamiento puede extenderse a todos los libros de la Biblia, toda la Palabra de Dios. El mandamiento es que ella no debe apartarse de su boca. En otras palabras, debe formar parte de su vocabulario todo el tiempo. Usted debe hablar de la Biblia y de las cosas que a ella se refieren en todo momento.
¿Cómo puede ocurrir eso? Ocurrirá cuando usted medite en ella noche y día. Es un principio sencillo. Si usted satura su mente y sus pensamientos con la Palabra de Dios, eso saldrá en sus palabras. Si usted satura su mente y pensamientos con otras cosas, ellas saldrán igualmente en su conversación. El libro de Proverbios nos dice que «El corazón del sabio hace prudente su boca» (Ver Prov. 16.23; conf. Mat. 12.34). Si su corazón está lleno de la Palabra de Dios, eso es lo que va a salir de su boca. Antes que eso pueda suceder, tiene que llenar su corazón de la Palabra. Por eso es tan importante la meditación y la memorización.
Cuando usted medita, al leer un versículo una y otra vez y analizar su significado, la Palabra comienza a llenar su corazón. Por eso creo que Dios nos dio un libro y no un video de música. Un video de música simplemente vuela, saltando de un ángulo al siguiente, bombardeándolo con imágenes y luego termina. Aun la mejor película solamente lo envuelve como una ola y luego se retira, haciendo de nuestra experiencia algo fugaz. Pero las palabras en una página están detenidas allí de modo permanente. Se puede volver a la misma página, al mismo versículo, una y otra vez y seguir meditando en él. Se puede comparar con otros versículos. Se puede sintetizar lo que dicen varios versículos e interpretarlos cuidadosamente. Eso es meditación; no un encuentro momentáneo con la verdad, sino una inmersión en ella. Poner su Palabra en un libro fue la mejor manera en que Dios nos pudo poner en nuestras manos una herramienta que nos enseñara a meditar.
Si usted medita en la Biblia noche y día, eso comenzará a salir de su boca. Su palabra será «siempre con gracia, sazonada con sal», como dice Pablo (Colosenses 4.6). Será el tipo de conversación que edifica a los demás en vez de aplastarlos (1 Corintios 14.26; 1 Tesalonicenses 5.11).
El propósito de meditar en los mandamientos de Dios es: «para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito». El propósito no es solo el conocimiento sino la obediencia. Aquí la promesa es que la meditación finalmente producirá un cambio de actitud porque nuestro corazón estará saturado de la Palabra de Dios. David pide en el Salmo 19.14: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío». Él está pidiendo: «Oh Jehová, gobierna y guarda la meditación de mi corazón». ¿Por qué? Porque eso es lo que se va a ver en mi comportamiento.
Mientras la Biblia lo moldea como cristiano, ella trae bendición. Promete que si medita en la Palabra, habla de la Palabra y vive la Palabra, su camino será prosperado y tendrá éxito. Ese es el verdadero «evangelio de la prosperidad», no el falso mensaje de que Dios quiere que todos se vuelvan ricos rápidamente. Dios no promete prosperarlo solo porque usted desea cosas. Dios promete bendecir su vida espiritual y sus esfuerzos espirituales con éxito mediante la profunda comprensión y aplicación de las Escrituras.
Fuente: LaBibliaWeb.com
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