Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
En Panamá la celebración del carnaval o dios momo es algo bien grande, es una tradición de más de 100 años y para los panameños lo más importante es el carnaval y la politica.
Por la Gracia de Dios el pueblo de Dios se retira a los campamentos-retiros en el interior del país.
Gracias a la hermana Ana Elida por este articulo.
CARNAVAL: ¿CELEBRACIÓN O MOMENTO PASAJERO?
¿Qué tienen en común las ciudades de Niza, Venecia, Nápoles, París, Turín, Florencia, Río de Janeiro y Buenos Aires? Cada una tiene historias dispares, personas distintas y hasta idiomas que difieren unos de otros. Pero hay un hecho que llama la atención de los medios y capta el interés popular. ¿A qué me refiero? La celebración del Carnaval.
El Carnaval es un ritual de festejo donde, entre disfraces y máscaras, grandes sectores de la sociedad encuentran momentos de diversión una vez al año. El término proviene de “carnevale”, palabra italiana que significa “Adiós Carne”. Esto tiene un doble significado: uno, el adiós a la carne porque ya se viene la Cuaresma y la Semana Santa y por lo tanto existe una necesidad de comer todo lo posible, en cuanto a lo carnal se refiere; y otro adiós a la carne es porque viene la prohibición de las relaciones sexuales. Luego de las fiestas familiares de la Navidad, llegan éstas donde el desenfreno y la alegría desorientan, para luego caer en los días tristes de la Cuares ma, según la tradición.
Los primeros registros que se tienen de estas festividades datan de 4000 años atrás, en Babilonia. En este país se veneraba al dios fundador Marduk, en el colosal templo que lindaba con los famosos jardines colgantes. Durante el inicio de cada primavera, se efectuaban las primeras celebraciones, que duraban cinco días. El festejo era el marco en el que se invertían los roles de todas las jerarquías y autoridades babilónicas, al punto en que los sirvientes llegaban a darles órdenes a sus amos. No sólo se faltaba a las leyes, sino que también se ridiculizaba la justicia.
Es así como a través del tiempo estos festejos fueron adquiriendo diversas formas, llegándose a bautizarlos como “Carnaval” recién a fines del siglo XV en Europa. Es allí donde la costumbre de usar máscaras adquirió un origen religioso espiritual, que derivaba del culto a los muertos.
Fueron los primeros conquistadores españoles los que importaron esta costumbre al Río de la Plata, y con la primera oleada inmigratoria en suelo argentino, a principios de 1900 se sentaron las bases de este ritual. En Buenos Aires, el primer corso oficial se realizó en 1869. Al despuntar el siglo XX, cada barrio tenía su murga. Los corsos se desarrollaban en las calles y estaban compuestos por agrupaciones de jóvenes artistas que junto con los músicos y las mascaritas animaban la jornada. Frecuentemente eran organizados por vecinos y comerciantes de los distintos barrios. Las plazas y las fachadas de los edificios se adornaban con guirnaldas, banderines y lamparitas de colores, que dibujaban exóticas figuras.
Aunque hoy se haya transformado en un mero divertimento, como hemos visto este festejo tuvo en sus inicios condiciones de ritual. La premisa era poner el mundo al revés, desequilibrar y desequilibrarse disfrutando de lo pagano para afrontar luego la Pascua alejados de los pecados de la carne. Aquí se rescata la verdadera intención del Carnaval, que hoy permanece oculta tras las máscaras.
La reflexión que yo hago es la siguiente: más allá de los orígenes oscuros del Carnaval, el libertinaje sexual / ritual que aún hoy día trae aparejado en varias ciudades del mundo, y el ambiente de alegría que puedan crear las murgas barriales una vez al año, ¿cómo obtener felicidad duradera? ¿De qué manera experimentar cada día una fiesta continua en la familia, el trabajo, las relaciones interpersonales? En definitiva, ¿cómo ser feliz toda la vida?
Al mismo tiempo que los festejos carnavalescos surgían en el horizonte de la historia, el sabio Salomón escribió: “todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo” (Proverbios 15.15, La Biblia).
Usted puede ser feliz y gozar de la vida. Los momentos alegres del año son pasajeros, pero el corazón contento es más valioso, porque constituye una fiesta continua que dura toda la vida. Y esto se obtiene permitiéndole a Dios ser el motor principal de su vida. ¿Cuál será su elección?
Fuente: Jesús 100%Vida
Por la Gracia de Dios el pueblo de Dios se retira a los campamentos-retiros en el interior del país.
Gracias a la hermana Ana Elida por este articulo.
CARNAVAL: ¿CELEBRACIÓN O MOMENTO PASAJERO?
¿Qué tienen en común las ciudades de Niza, Venecia, Nápoles, París, Turín, Florencia, Río de Janeiro y Buenos Aires? Cada una tiene historias dispares, personas distintas y hasta idiomas que difieren unos de otros. Pero hay un hecho que llama la atención de los medios y capta el interés popular. ¿A qué me refiero? La celebración del Carnaval.
El Carnaval es un ritual de festejo donde, entre disfraces y máscaras, grandes sectores de la sociedad encuentran momentos de diversión una vez al año. El término proviene de “carnevale”, palabra italiana que significa “Adiós Carne”. Esto tiene un doble significado: uno, el adiós a la carne porque ya se viene la Cuaresma y la Semana Santa y por lo tanto existe una necesidad de comer todo lo posible, en cuanto a lo carnal se refiere; y otro adiós a la carne es porque viene la prohibición de las relaciones sexuales. Luego de las fiestas familiares de la Navidad, llegan éstas donde el desenfreno y la alegría desorientan, para luego caer en los días tristes de la Cuares ma, según la tradición.
Los primeros registros que se tienen de estas festividades datan de 4000 años atrás, en Babilonia. En este país se veneraba al dios fundador Marduk, en el colosal templo que lindaba con los famosos jardines colgantes. Durante el inicio de cada primavera, se efectuaban las primeras celebraciones, que duraban cinco días. El festejo era el marco en el que se invertían los roles de todas las jerarquías y autoridades babilónicas, al punto en que los sirvientes llegaban a darles órdenes a sus amos. No sólo se faltaba a las leyes, sino que también se ridiculizaba la justicia.
Es así como a través del tiempo estos festejos fueron adquiriendo diversas formas, llegándose a bautizarlos como “Carnaval” recién a fines del siglo XV en Europa. Es allí donde la costumbre de usar máscaras adquirió un origen religioso espiritual, que derivaba del culto a los muertos.
Fueron los primeros conquistadores españoles los que importaron esta costumbre al Río de la Plata, y con la primera oleada inmigratoria en suelo argentino, a principios de 1900 se sentaron las bases de este ritual. En Buenos Aires, el primer corso oficial se realizó en 1869. Al despuntar el siglo XX, cada barrio tenía su murga. Los corsos se desarrollaban en las calles y estaban compuestos por agrupaciones de jóvenes artistas que junto con los músicos y las mascaritas animaban la jornada. Frecuentemente eran organizados por vecinos y comerciantes de los distintos barrios. Las plazas y las fachadas de los edificios se adornaban con guirnaldas, banderines y lamparitas de colores, que dibujaban exóticas figuras.
Aunque hoy se haya transformado en un mero divertimento, como hemos visto este festejo tuvo en sus inicios condiciones de ritual. La premisa era poner el mundo al revés, desequilibrar y desequilibrarse disfrutando de lo pagano para afrontar luego la Pascua alejados de los pecados de la carne. Aquí se rescata la verdadera intención del Carnaval, que hoy permanece oculta tras las máscaras.
La reflexión que yo hago es la siguiente: más allá de los orígenes oscuros del Carnaval, el libertinaje sexual / ritual que aún hoy día trae aparejado en varias ciudades del mundo, y el ambiente de alegría que puedan crear las murgas barriales una vez al año, ¿cómo obtener felicidad duradera? ¿De qué manera experimentar cada día una fiesta continua en la familia, el trabajo, las relaciones interpersonales? En definitiva, ¿cómo ser feliz toda la vida?
Al mismo tiempo que los festejos carnavalescos surgían en el horizonte de la historia, el sabio Salomón escribió: “todos los días del afligido son difíciles; mas el de corazón contento tiene un banquete continuo” (Proverbios 15.15, La Biblia).
Usted puede ser feliz y gozar de la vida. Los momentos alegres del año son pasajeros, pero el corazón contento es más valioso, porque constituye una fiesta continua que dura toda la vida. Y esto se obtiene permitiéndole a Dios ser el motor principal de su vida. ¿Cuál será su elección?
Fuente: Jesús 100%Vida
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