Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
Fe en Dios, organización democrática y unidad, salvaron a los mineros chilenos quienes estuvieron durante 70 días a 700 metros bajo tierra atrapados en un yacimiento del norte de Chile.
Luis Urzúa, un experimentado minero de 54 años, casado y padre de dos hijos, y el último en abandonar el encierro, expresó que “hay que hablar con la verdad y creer en la democracia”.
José Henríquez, de 53 años, el evangélico que se transformó en el líder espiritual y brindó apoyo psicológico a quien lo necesitaba comentó que “siempre decidimos las cosas de forma democrática, fuimos un grupo muy organizado y Luis Urzúa nos lideró muy bien”, destacó Henríquez.
Henríquez agregó: “fui producto de esa organización, me tocó ser el líder espiritual para los muchachos. Traté de acercarme a ellos para que conocieran la palabra del Señor. Ellos se sintieron apoyados por mí. Estábamos ansiosos después de tantos días allá abajo. Oramos todos juntos antes de que comenzara la operación de rescate, sabíamos que todo iba a salir bien, pero igual había mucha ansiedad. Tuve que hablar mucho con mis compañeros para que todos estuviéramos calmados”, añadió.
El minero Franklin Lobos, el ex futbolista profesional y seleccionado chileno preolímpico, relató que la unidad fue fundamental para enfrentar el difícil reto de sobrevivir atrapados a 700 metros de profundidad, con poca agua y alimentos.
“Sin conocer a mucha gente supimos unirnos y fue lo más importante. Nos unimos en los momentos difíciles, cuando no había nada, cuando teníamos que tomar agua que no era para tomarla. Nos unimos cuando no había comida, cuando había que comerse una cucharadita de atún porque no había más”, resaltó el agradecido minero.
Hoy viernes, tres de ellos amanecieron en sus casas, tras haber sido dados de alta en la noche del jueves, y el resto continúa sometido a exámenes en el Hospital de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, de donde saldrán en las próximas horas.
Fuente: NoticiaCristiana/SDP
Luis Urzúa, un experimentado minero de 54 años, casado y padre de dos hijos, y el último en abandonar el encierro, expresó que “hay que hablar con la verdad y creer en la democracia”.
José Henríquez, de 53 años, el evangélico que se transformó en el líder espiritual y brindó apoyo psicológico a quien lo necesitaba comentó que “siempre decidimos las cosas de forma democrática, fuimos un grupo muy organizado y Luis Urzúa nos lideró muy bien”, destacó Henríquez.
Henríquez agregó: “fui producto de esa organización, me tocó ser el líder espiritual para los muchachos. Traté de acercarme a ellos para que conocieran la palabra del Señor. Ellos se sintieron apoyados por mí. Estábamos ansiosos después de tantos días allá abajo. Oramos todos juntos antes de que comenzara la operación de rescate, sabíamos que todo iba a salir bien, pero igual había mucha ansiedad. Tuve que hablar mucho con mis compañeros para que todos estuviéramos calmados”, añadió.
El minero Franklin Lobos, el ex futbolista profesional y seleccionado chileno preolímpico, relató que la unidad fue fundamental para enfrentar el difícil reto de sobrevivir atrapados a 700 metros de profundidad, con poca agua y alimentos.
“Sin conocer a mucha gente supimos unirnos y fue lo más importante. Nos unimos en los momentos difíciles, cuando no había nada, cuando teníamos que tomar agua que no era para tomarla. Nos unimos cuando no había comida, cuando había que comerse una cucharadita de atún porque no había más”, resaltó el agradecido minero.
Hoy viernes, tres de ellos amanecieron en sus casas, tras haber sido dados de alta en la noche del jueves, y el resto continúa sometido a exámenes en el Hospital de Copiapó, a unos 800 kilómetros al norte de Santiago, de donde saldrán en las próximas horas.
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