Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
El acuerdo, en el que participaron también Siria, la organización libanesa Hizbulá y las más altas autoridades del Islam chiíta, sitúa como favorito a al Maliki después de varios meses de estancamiento político y supone un revés para los intereses de Washington en la región, afirma el periódico.
Fuentes del Gobierno iraquí han dado detalles a The Guardian sobre esas negociaciones clandestinas, que comenzaron en serio los primeros días de septiembre tras la retirada por EEUU de sus unidades de combate y el vacío de poder creado por el práctico empate en las elecciones de marzo entre Al Maliki e Yhad Alaui, cuyo bloque Iraqiya logró, sin embargo, más votos que el primero.
Pocos días después de la retirada, los iraníes dijeron a Al Sadr, que vive en un exilio auto-impuesto en la ciudad iraní de Qom, que reconsiderase su posición de enfrentamiento radical a Al Maliki.
El partido de Sadr había obtenido en las elecciones más de un 10 por ciento de los 325 escaños en liza en las pasadas elecciones, lo que le convierte en árbitro de la situación.
Ha sido una especie de padrino de Al Sadr desde hace quince años y a quien éste no podía decir no.
A lo largo del mes de septiembre, Al Maliki envió a Qom a su jefe de gabinete y a Abdul Halim al-Zuhari, uno de los dirigentes de su partido Dawa.
A ellos se unión, según las citadas fuentes, un dirigente de la oficina política de Hisbolá, Mohamed Hawtharani, así como el general Wassem Suleimani, jefe de las Brigadas de Al Quds de los Guardianes de la Revolución Iraní, considerado como archienemigo de EEUU.
Posteriormente, camino de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se entrevistó en el aeropuerto de Damasco con el jefe del Estado sirio, Bashar Al-Assad.
Esa reunión, que duró dos horas, fue clave para modificar la opinión que tenía Assad de Al Maliki.
Los dos presidentes llevaban quince meses sin hablar y habían retirado a sus respectivos embajadores después de que Al Maliki acusase a Assad de dar cobijo a los terroristas que destruyeron cuatro ministerios en Bagdad.
Assad visitó a su vez Teherán el día después de que se anunciase el apoyo de los sadristas a Al Maliki, apoyo del que también se cree que participan otros dos líderes chiítas, el gran ayatolá Ali Jameini y el líder de Hisbolá, Hassan Nasralá.
Según el periódico, el jeque Nasralá exigió también la total retirada de las tropas de Estados Unidos para finales de 2011.
"Al Maliki les dijo que no ampliaría ni renovaría (las bases militares de EEUU) ni daría ningún tipo de facilidades a los norteamericanos o a los británicos después del próximo año", dijeron esas fuentes al periódico.
Esas revelaciones se producen en medio fuertes críticas a EEUU por su gestión de la crisis tras las elecciones iraquíes: en un primer momento Washington apoyó fuertemente a Al Maliki, pero luego cambió de posición y abogó por un acuerdo entre ése y el candidato laico, Iyad Alaui.
La política norteamericana en Irak ha facilitado las maniobras iraníes, según el lugarteniente de Alaui, Osama al-Nayaifi.
"Ahora (EEUU) se retiran de Irak y parece que durante el verano trataron de tranquilizar a Irán. Todo ello va a crear un desastre en la región, no sólo para Irak sino también para los intereses (de EEUU). Hemos pasado de la ocupación estadounidense a la ocupación iraní", dijo Al Nayaifi.
Fuente: EFE
Fuentes del Gobierno iraquí han dado detalles a The Guardian sobre esas negociaciones clandestinas, que comenzaron en serio los primeros días de septiembre tras la retirada por EEUU de sus unidades de combate y el vacío de poder creado por el práctico empate en las elecciones de marzo entre Al Maliki e Yhad Alaui, cuyo bloque Iraqiya logró, sin embargo, más votos que el primero.
Pocos días después de la retirada, los iraníes dijeron a Al Sadr, que vive en un exilio auto-impuesto en la ciudad iraní de Qom, que reconsiderase su posición de enfrentamiento radical a Al Maliki.
El partido de Sadr había obtenido en las elecciones más de un 10 por ciento de los 325 escaños en liza en las pasadas elecciones, lo que le convierte en árbitro de la situación.
Ha sido una especie de padrino de Al Sadr desde hace quince años y a quien éste no podía decir no.
A lo largo del mes de septiembre, Al Maliki envió a Qom a su jefe de gabinete y a Abdul Halim al-Zuhari, uno de los dirigentes de su partido Dawa.
A ellos se unión, según las citadas fuentes, un dirigente de la oficina política de Hisbolá, Mohamed Hawtharani, así como el general Wassem Suleimani, jefe de las Brigadas de Al Quds de los Guardianes de la Revolución Iraní, considerado como archienemigo de EEUU.
Posteriormente, camino de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, se entrevistó en el aeropuerto de Damasco con el jefe del Estado sirio, Bashar Al-Assad.
Esa reunión, que duró dos horas, fue clave para modificar la opinión que tenía Assad de Al Maliki.
Los dos presidentes llevaban quince meses sin hablar y habían retirado a sus respectivos embajadores después de que Al Maliki acusase a Assad de dar cobijo a los terroristas que destruyeron cuatro ministerios en Bagdad.
Assad visitó a su vez Teherán el día después de que se anunciase el apoyo de los sadristas a Al Maliki, apoyo del que también se cree que participan otros dos líderes chiítas, el gran ayatolá Ali Jameini y el líder de Hisbolá, Hassan Nasralá.
Según el periódico, el jeque Nasralá exigió también la total retirada de las tropas de Estados Unidos para finales de 2011.
"Al Maliki les dijo que no ampliaría ni renovaría (las bases militares de EEUU) ni daría ningún tipo de facilidades a los norteamericanos o a los británicos después del próximo año", dijeron esas fuentes al periódico.
Esas revelaciones se producen en medio fuertes críticas a EEUU por su gestión de la crisis tras las elecciones iraquíes: en un primer momento Washington apoyó fuertemente a Al Maliki, pero luego cambió de posición y abogó por un acuerdo entre ése y el candidato laico, Iyad Alaui.
La política norteamericana en Irak ha facilitado las maniobras iraníes, según el lugarteniente de Alaui, Osama al-Nayaifi.
"Ahora (EEUU) se retiran de Irak y parece que durante el verano trataron de tranquilizar a Irán. Todo ello va a crear un desastre en la región, no sólo para Irak sino también para los intereses (de EEUU). Hemos pasado de la ocupación estadounidense a la ocupación iraní", dijo Al Nayaifi.
Fuente: EFE
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