Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
Una reciente encuesta realizada por el Pechter Middle East Polls, junto con el Council of Foreign Relations, de cara a una posible propuesta de un Estado palestino en septiembre señala que si los árabes de Jerusalén oriental tuvieran la posibilidad de elegir, la mayoría preferiría permanecer israelí.
La muestra representativa de 1.039 palestinos que viven en 19 vecindarios del este de Jerusalén, fue supervisada por el doctor David Pollack.
Cuando se les preguntó a los encuestados, si se alcanza una solución de dos estados, sólo el 30 por ciento señaló que prefiere la ciudadanía palestina.
El 35 por ciento afirmó que prefieren ser ciudadanos israelíes y otro 35 por ciento se negó a responder o dijo que no sabía.
La encuesta fue presentada durante un congreso de la Universidad de Tel Aviv, auspiciado por el Programa de Resolución de Conflictos Internacionales.
Cuando se les preguntó a los entrevistados si se mudarían a otras partes dentro de Israel en el caso de que su barrio fuera incorporado a la soberanía palestina, el 40 por ciento respondió que "probablemente se mudaría a Israel"; mientras que el 27 por ciento dijo que "probablemente se mudaría a Palestina" si su barrio se vuelve parte de Israel.
El 44 por ciento de los habitantes del este de Jerusalén está satisfecho con su nivel de vida; mientras que el 31 por ciento no lo está.
Una de las principales preocupaciones de los encuestados, en el caso que surgiera un estado Palestino, era la pérdida del acceso al Monte del Templo y el futuro económico.
Los encuestados expresaron que en la vida diaria, los principales problemas son los puestos de control carretero, el crimen, las amenazas de los colonos judíos, de la policía israelí y de la guardia de frontera.
Mientras que, según los datos previos a la reconciliación, el apoyo a Hamás, Fatah y al Movimiento Islámico en el este de Jerusalén se divide en partes iguales.
Ninguno de los encuestados apoyaba la división de Jerusalén, en base a consideraciones pragmáticas sobre la limitación al movimiento que tal situación podría generar.
Fuente: Aurora
La muestra representativa de 1.039 palestinos que viven en 19 vecindarios del este de Jerusalén, fue supervisada por el doctor David Pollack.
Cuando se les preguntó a los encuestados, si se alcanza una solución de dos estados, sólo el 30 por ciento señaló que prefiere la ciudadanía palestina.
El 35 por ciento afirmó que prefieren ser ciudadanos israelíes y otro 35 por ciento se negó a responder o dijo que no sabía.
La encuesta fue presentada durante un congreso de la Universidad de Tel Aviv, auspiciado por el Programa de Resolución de Conflictos Internacionales.
Cuando se les preguntó a los entrevistados si se mudarían a otras partes dentro de Israel en el caso de que su barrio fuera incorporado a la soberanía palestina, el 40 por ciento respondió que "probablemente se mudaría a Israel"; mientras que el 27 por ciento dijo que "probablemente se mudaría a Palestina" si su barrio se vuelve parte de Israel.
El 44 por ciento de los habitantes del este de Jerusalén está satisfecho con su nivel de vida; mientras que el 31 por ciento no lo está.
Una de las principales preocupaciones de los encuestados, en el caso que surgiera un estado Palestino, era la pérdida del acceso al Monte del Templo y el futuro económico.
Los encuestados expresaron que en la vida diaria, los principales problemas son los puestos de control carretero, el crimen, las amenazas de los colonos judíos, de la policía israelí y de la guardia de frontera.
Mientras que, según los datos previos a la reconciliación, el apoyo a Hamás, Fatah y al Movimiento Islámico en el este de Jerusalén se divide en partes iguales.
Ninguno de los encuestados apoyaba la división de Jerusalén, en base a consideraciones pragmáticas sobre la limitación al movimiento que tal situación podría generar.
Fuente: Aurora
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