Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
Las feministas francesas quieren suprimir la palabra "mademoiselle" y que las mujeres sean siempre "señoras"
Distinguir entre "señora" y "señorita" no es halagador ni obligatorio, sino un signo de machismo que persiste en nuestra sociedad. Con esta idea como bandera, diversas asociaciones feministas de Francia han lanzado una campaña para eliminar esa opción de los formularios y la correspondencia.
Osez le féminisme y Chiennes de garde sostienen que incluir la palabra "mademoiselle" (señorita) supone que la mujer deba exponer su situación personal y familiar, algo que no sucede con los hombres, que siempre son "señores".
En la página web de la campaña, madameourmadame.fr, las entidades explican que, aún hoy, las mujeres son primero señoritas y luego señoras, y que ese paso no depende de su edad ni de su estatus profesional, sino de su estado civil.
"Señorita tiene un carácter intrusivo, que señor y señora, más neutros, no tienen", indican.
Esta palabra es una rémora, a juicio de estas organizaciones, de la época en que las mujeres pasaban de vivir bajo la autoridad de sus padres a la de sus maridos. "El lenguaje es un indicador de desigualdad", remarcan.
Que se dé importancia a si una mujer es "señora" o "señorita" es sexista y discriminatorio, destacan. Añaden que supone que el matrimonio otorga algún "valor adicional" a la mujer, que en el caso de los hombres es irrelevante, o que "no está acabada, completa" hasta que se casa.
La campaña hace hincapié en que no resulta halagador ni cortés llamar "señorita" a una mujer, especialmente en el ámbito profesional, ya que el término da la idea de que esa persona está "disponible" y revela información privada.
También, en que no es obligatorio ni indispensable. En los casos en que sea importante conocer el estado civil de la persona, los formularios pueden solicitarlo en un apartado específico.
Y, en la correspondencia, utilizar "señora" en todos los casos -recomiendan- es lo más apropiado.
Las feministas francesas además piden que no se distinga en los trámites con la administración pública entre "nombre de casada" y "nombre de soltera", sino que en los casos en que corresponda -porque la mujer haya decidido utilizar el apellido de su marido- se use la opción "nombre de nacimiento".
Fuente: Lainformación
Osez le féminisme y Chiennes de garde sostienen que incluir la palabra "mademoiselle" (señorita) supone que la mujer deba exponer su situación personal y familiar, algo que no sucede con los hombres, que siempre son "señores".
En la página web de la campaña, madameourmadame.fr, las entidades explican que, aún hoy, las mujeres son primero señoritas y luego señoras, y que ese paso no depende de su edad ni de su estatus profesional, sino de su estado civil.
"Señorita tiene un carácter intrusivo, que señor y señora, más neutros, no tienen", indican.
Esta palabra es una rémora, a juicio de estas organizaciones, de la época en que las mujeres pasaban de vivir bajo la autoridad de sus padres a la de sus maridos. "El lenguaje es un indicador de desigualdad", remarcan.
Que se dé importancia a si una mujer es "señora" o "señorita" es sexista y discriminatorio, destacan. Añaden que supone que el matrimonio otorga algún "valor adicional" a la mujer, que en el caso de los hombres es irrelevante, o que "no está acabada, completa" hasta que se casa.
La campaña hace hincapié en que no resulta halagador ni cortés llamar "señorita" a una mujer, especialmente en el ámbito profesional, ya que el término da la idea de que esa persona está "disponible" y revela información privada.
También, en que no es obligatorio ni indispensable. En los casos en que sea importante conocer el estado civil de la persona, los formularios pueden solicitarlo en un apartado específico.
Y, en la correspondencia, utilizar "señora" en todos los casos -recomiendan- es lo más apropiado.
Las feministas francesas además piden que no se distinga en los trámites con la administración pública entre "nombre de casada" y "nombre de soltera", sino que en los casos en que corresponda -porque la mujer haya decidido utilizar el apellido de su marido- se use la opción "nombre de nacimiento".
Fuente: Lainformación
Comentarios
Publicar un comentario
¿Qué piensas de esto? Tus comentarios pueden ser anónimos o no, y serán muy agradecidos, por más corto que sean. Sé respetuoso.