Cuando las teorías de conspiración se convierten en realidad, o quizas siempre fueron verdad. Después de 41 años de acuerdo a la ley de transperencia del gobierno de USA se hace público como fue que se hizo el deal de los famosos petro-dólares entre USA y Arabia Saudí en 1974. A raíz de la victoria de Israel sobre todos sus enemigos árabes y rusia en la Guerra de Yom Kippur en 1973 y también gracias a la ayuda de Nixon de enviar todo el apoyo militar posible, en 1974 el carte l de la mafia de la OPEP lleva a cabo el embargo de petróleo y doblegar a USA en donde la economía prácticamente colapsa. El fracaso no era opción así que Nixon comisionó a William Simon, secretario de tesoreria, un ex trader de bonos de Salomon Brothers para negociar con los saudí. El deal era muy sencillo: USA le compraria petróleo a Arabia Saudí, y proveera al reino con armas y equipo y a cambio los saudí comprarian bonos y tesoros del estado para así financiar la deuda que ya USA habi...
Para el WEF en el mundo hay tres economías cuyas divisas pueden
pretender asumir el papel de moneda de reserva en 2030 (moneda de
reserva es la que se usa en grandes cantidades por muchos gobiernos como
parte de sus reservas internacionales, a través de ella suelen
establecerse también los precios del petróleo o del oro en el mercado
global): Estados Unidos, la Unión Europea y China. El Foro admite que
cada una de las respectivas divisas está enfrentada a diferentes
desafíos.
La zona euro está plagada de una estructura gobernante débil, los
mercados de deuda soberana fragmentados (lo que reduce mucho su
liquidez) y unas perspectivas inseguras de desarrollo. Los EE. UU. se
ven obligados a hacer frente a una oscura posición fiscal, un déficit
persistentemente amplio del comercio y del presupuesto estatal, y un
sistema político que está en riesgo de caer en
el proteccionismo. China, por su parte, deberá resolver la debilidad
sistémica de su estructura financiera y tratar limitaciones derivadas de
su sistema de control del capital y el crecimiento económico basado en
las exportaciones y no en el consumo interno.
Los autores del documento titulado ‘Inseguridades del euro, dólar y
yuan’ subrayan que los futuros patrones globales del comercio y el
movimiento del capital dependerán de la política aplicada dentro de cada
una de estas zonas monetarias. Ofrecen tres posibles escenarios.
Escenario número 1. Reversión al regionalismo
Los desafíos fiscales en la zona del euro y EE. UU. se
olvidan y los legisladores se centran en los problemas puramente
internos e ‘individuales’. Seguirán desarrollándose vínculos solo con
economías regionales.
En este caso, resultarán severamente limitadas las migraciones de países en desarrollo, lo que obstaculizará contratar a
especialistas extranjeros por más profesionales que sean. Se aumentarán
los impuestos para las importaciones, con lo cual crecerán mucho los
precios de los bienes extranjeros de equipamiento. Todo eso, con el fin
de dar un impulso a los productores locales.
Con este escenario, el comercio y los flujos financieros a nivel global
disminuirán, ya que las crecientes barreras para los capitales
extranjeros encarecerán mucho las inversiones. Según el WEF, los chinos
serán los únicos que podrán aprovecharse bien de la situación: la
reducción de la demanda para las exportaciones reformará el modelo de
crecimiento económico del país y lo redirigirá hacia el consumidor
local.
Escenario número 2. Nuevo equilibrio
El estupor político y el crecimiento estancado en Europa desembocan
en una desintegración gradual de la unión monetaria europea. Al mismo
tiempo, EE. UU. y China implementan reformas estructurales.
En este caso, los autores del documento predicen un auge en la
cooperación económica mutua entre los dos países y la formación
definitiva de un campo financiero mundial bipolar, G-2. Con todo eso, el
consumo tradicionalmente alto en EE. UU. seguirá creciendo, mientras
que la reformada economía china, por su parte, también tomará rumbo
hacia el consumidor local.
Como consecuencias globales de este escenario, el WEF ve presión
acelerada sobre la sostenibilidad de los recursos naturales, y,
respectivamente, el aumento de precios de las materias primas.
Escenario número 3. Reconciliación del mundo de dos velocidades
Este escenario ofrece un pronóstico contrario a la versión
anterior. Europa consigue reformar exitosamente su sistema de gestión
económica y sale a la luz como una unión fiscal, encabezada por un
Ministerio común de Finanzas. Mientras tanto, la situación en EE. UU. no es sostenible:
el Congreso no puede llegar a un acuerdo acerca de las reformas
necesarias, la inflación crece y el dólar pierde su papel decisivo en la
economía mundial. Las inversiones anteriormente destinadas a EE. UU. se
redirigen a la UE.
Al mismo tiempo, crece una orden monetaria alternativa, con el yuan
como núcleo, debido al crecimiento fuerte de China y su presión por el
uso de su moneda en los mercados emergentes, los de los BRICS (Brasil,
Rusia, la India, China y Sudáfrica), en primer lugar. Lo que preocupa
más a los autores del documento en este caso son las perspectivas de las
relaciones entre las dos divisas: el euro y el yuan.
Los analistas del WEF advierten que la realidad podría ser mucho más
complicada que las tres versiones del futuro sistema monetario mundial
que ofrecen en su informe, pero insisten en que el documento ayuda a
entender mejor las tendencias financieras actuales. También se abstienen
de comentar cuál de los escenarios les parece más viable. La única
conclusión que se puede hacer a primera vista es que para el Foro el
único modo de hacer sobrevivir a la zona euro es privar a las economías
de la región de su soberanía financiera y unirlas en el marco de un
Ministerio común de Finanzas, fortaleciendo el poder centralizado.
Fuente: RT
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