En la nueva traducción de la Biblia
realizada por Wycliffe Bible Translators para su difusión en países de
mayorías musulmanas, Jesús ya no es el Hijo de Dios, ni Él mismo es
Dios, ni Dios es Dios Padre, y tampoco hay Espíritu Santo, entre otras
muchas 'novedades' teológicas. Wycliffe es una de las principales
organizaciones traductoras de las Escrituras de todo el mundo y ha
realizado hasta la fecha más de 700 versiones de la Biblia en lenguas vernáculas.
Pero la Trinidad ha desaparecido de la última. La palabra 'hijo' ha
sido expurgada cuando se aplica en los textos a Jesús en su calidad de
Hijo de Dios. Puesto que el islam considera 'idólatra' la divinidad de
Jesús -y como tales idólatras infieles trató y trata a los cristianos-,
esta podría ser calificada como la primera traducción bíblica 'halal',
pensada para no ofender a las comunidades islámicas en donde estas
biblias van a ser repartidas.
El islam considera a Jesús como un profeta menor, el simple
antecesor de Mahoma, que es último y definitivo de los enviados de Alá, y
que mejora y completa los mensajes de sus precursores. Jesús recibe en
el Corán el nombre arábigo de Isa, y como los demás profetas que
precedieron a Mahoma, era musulmán, de la misma forma que musulmán es
cualquier ser humano nacido sobre la tierra. Por tanto, cualquiera que
no se someta al islam es tratado como un infiel, un no creyente, pero,
sobre todo, como un apóstata, un renegado. Y, por tanto, solo merece ser
exterminado pues su mera existencia supone un peligro de infecto
contagio para los verdaderos creyentes. Por ello, Alá ordena: "Matadles
donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar
es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita
Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra
vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles" (2, 191).
Cerdos, monos repugnantes e infieles
Un infiel es, además, un idólatra si no afirma que Alá es el Más Grande y Mahoma es su profeta. El Corán menciona 221 veces la palabra 'infieles' ('kufar') y siempre entre terribles amenazas, muestras de desprecio y repugnancia, o llamadas directas a su exterminio. En otras 23 ocasiones, el término se aplica en singular (kafir),
aunque el tono extremadamente violento y agresivo continúa siendo el
mismo. Uno de estos profetas antecesores de Mahoma, Noé, ya había rogado
a Alá: "¡Señor! ¡No dejes en la tierra a ningún infiel con vida! Si les
dejas, extraviarán a Tus siervos y no engendrarán sino a pecadores,
infieles pertinaces" (71, 26-27). En muchos países de mayoría musulmana
se acomete con dedicada fruición la limpieza de estos contaminantes
seres, que, como tales, en otras ocasiones son calificados en el libro
sagrado islámico simplemente como "cerdos" o "monos repugnantes" (ND).
En el Corán, es Alá quien habla de forma directa, de manera que Mahoma
solo transcribe. Es tan sagrado lo que allí se dice que únicamente puede
ser entendido de verdad en el solo idioma que habla Alá, el árabe, y
por ello, los musulmanes no árabes se aplican en aprender ese lenguaje y
llenan sus escritos religiosos en lenguas distintas con una algarabía
de términos arábigos que fijan con precisión los términos revelados. El
Dios cristiano siempre ha sido más hábil con el dominio de los idiomas
y, de hecho, una de sus personas, el Espíritu Santo, provee el don de
lenguas, para que el mensaje de Dios pueda ser difundido y entendido en
cualquiera de ellas. Por ello, los cristianos hoy no necesitan aprender
hebreo o griego antiguos para entender lo que dijo Dios o Jesús, que,
por otra parte, hablaba arameo.
El dogma de la Trinidad siempre fue tenido como una de las mayores
muestras de idolatría del cristianismo, una ofensa a Alá que era
necesario exterminar. Algunos 'historiadores' españoles, hoy por
completo desacreditados, como Ignacio Olagüe ("La revolución islámica en
Occidente", pdf, 2,51 MB),
consideraron que los musulmanes entraron en la península ibérica apenas
sin combate, asistidos como aliados por las comunidades cristianas
arrianas que también negaban la divinidad de Jesús y que se habrían
asociado a los inesperados benefactores llegados de África.
'¿Un Hijo de Dios? Por Alá, ¿dónde?'
En el cristianismo, Dios es Dios y a la vez tres personas, Padre, Hijo y
Espíritu Santo. En el islam, Alá es Alá, y nada hay más grande ni
distinto a él en la divinidad. Llevar la contraria a esto supone
sencillamente caer en la idolatría, y para los infieles idólatras, el
Corán ya ordena lo que ordena. Así que Wycliffe, la enorme organización
dedicada a la traducción de las Sagradas Escrituras, decidió que las
biblias que iban a ser utilizadas en países de mayoría musulmana debían
eludir términos que ofendieran a los fieles islámicos, por lo general,
bastante irascibles en este tipo de cuestiones, de manera que sus
muestras de disgusto suelen terminar con unas cuantas higiénicas y
reparadoras masacres con que evitar los infectos contagios denunciados
en el pasaje anteriormente citado del Corán.
De esta manera, la nueva traducción de Wycliffe de la Biblia eliminó
términos que, como "Dios Padre" o "Hijo de Dios", podían herir las
delicadas sensibilidades religiosas de los musulmanes. O sea, que en la
nueva versión, Dios no puede ser Padre, y, por tanto, Jesús no puede ser
Hijo de nadie, ni mucho menos Dios en sí mismo. Y del Espíritu Santo
mejor no hablar. Literalmente. Mejor no hablar. Por propia seguridad.
Cuando se descubrió la traducción de la Biblia 'adaptada' al mundo
islámico, la enorme polémica generada obligó a Wycliffe a dar la cara.
Según los responsables de la traducción, no se trataba de expurgar las
Sagradas Escrituras de términos ofensivos para la extremadamente
inflamable susceptibilidad de los musulmanes, sino de que cristianos
nacidos en países de cultura musulmana no se toparan con conceptos que
para ellos pudieran resultar incomprensibles, como que Jesús es Hijo de
Dios, y a la vez, Dios en sí mismo, o que Dios es también Padre. Sin
embargo, para portavoces de organizaciones cristianas en todo el mundo,
si eliminas las palabras 'Hijo' o 'Padre' de las Escrituras,
sencillamente el mensaje divino queda destruido.
'La de Dios es Cristo'
Así que la justificación no coló, de manera que continuó armándose 'la
de Dios es Cristo', según la expresión utilizada en España y que pudo
originarse a raíz de las duras polémicas -y más que polémicas (y más que
duras)- habidas entre católicos y arrianos en aquellos tiempos de
sutiles discusiones teológicas. Además de iniciar una campaña de relaciones públicas para intentar desmentir la nueva sumisión cristiana al islam, ahora en la propia Biblia, Wycliff se vio obligada a pedir la mediación de una organización independiente, la World Evangelical Alliance, con el fin de que revisara el texto traducido al inglés. La WEA anunció que aceptaba la comisión del trabajo y que para finales del presente año presentaría su dictamen.
No es esta la única traducción 'heterodoxa' de la Biblia que ha
aparecido últimamente. 'The Voice' es el título que se le ha aplicado a
otra en la que Jesús ya no es Cristo. Pero en esta ocasión, se trata de
reconducir un término griego que, como 'Cristo', es un adjetivo y no el
nombre propio que la mayor parte de los cristianos suponen, hasta el
punto de haber conformado el nombre propio de Jesús como Jesucristo.
En esta nueva traducción, Jesucristo es "Jesús, el Ungido", que tal es
el significado de Cristo. Además, y en busca de una narrativa de ritmo
más ágil y moderno, las monótonas descripciones de diálogos en tercera
persona se han convertido en conversaciones casi cinematográficas.

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