PUBLICADO POR SANDY DIAZ SÁBADO, 14 DE JULIO DE 2012
“Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en
vuestras asambleas. Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no
escucharé las salmodias de tus instrumentos” Amós 5:21,23 “…Cantará Tiro canción como de ramera”. Isaías 23:15b
“Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se oirá más el son de tus cítaras” Ezequiel 26:13
Dios les bendiga: Al tomar el tema de la música, estoy consciente de
lo polémico que este tópico puede resultar, ya que a la mayoría, si no
es que a todos los seres humanos, nos gusta la música. Al estudiar el
origen de la música, nos damos cuenta que ésta se origina más allá de
este mundo. A fin de poder entenderlo, hagamos un
recorrido escriturar respecto de este tema a desarrollar.
La primera mención al tema de la música, ocurre en Genesis 4:21,
donde se nos da el dato del primer músico en la tierra (por así
llamarlo). “Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta“.
Conviene aclarar, que cuando en la Biblia se postula a un personaje
como el padre de algún movimiento, actividad o clan, lo que se está
estableciendo es el fundador o punto de origen de tal asunto. Luego,
entonces podemos trazar la historia de la música en la tierra a partir
de este personaje llamado Jubal en las escrituras vetero-testamentarias.
De la paternidad creativa de los instrumentos musicales que se
mencionan, la Biblia guarda silencio y no nos provee detalles al
respecto. Más adelante, nos encontramos con el pasaje de Éxodo capítulo
15 donde Moisés y el pueblo de Israel celebran la liberación portentosa
que Dios les hiciera de los ejércitos egipcios mediante la apertura y
división del mar rojo, entonando el famoso Cántico de Moisés (Éxodo
15:1-18). Pudiera ser posible que tal acontecimiento fuese acompañado
por instrumentos musicales propios de la época, aunque la Biblia solo
hace mención del pandero: “Y María la profetisa, hermana de Aarón,
tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella
con panderos y danzas” Éxodo 15:20. Varios siglos después, nos
encontramos al más famoso músico, bíblicamente hablando, a David, al
cual la Biblia llama “El dulce cantor de Israel” (II Samuel
23:1) tocando el arpa para Saúl, el primer Rey de la nación hebrea. Saúl
había desobedecido a Dios y como consecuencia Dios le desechó,
posteriormente la Biblia nos dice que estaba siendo atormentado por un
espíritu malo. Aquí es donde aparece David, tocando el arpa para Saúl
durante sus momentos críticos. Saúl experimentaba alivio cuando David
tocaba para él, ya que la Biblia nos revela que el espíritu malo lo
dejaba cuando David tocaba en su presencia. “Y cuando el espíritu
malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba
con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se
apartaba de él” I Samuel 16:23. David no solamente fue “el dulce
cantor de Israel”, sino que fue el precursor del sistema de adoración
judaica, ya que sus salmos, que en realidad eran melodías llamadas
Salmodias, constituyeron el himnario de la religión judaica desde sus
primeros tiempos, hasta nuestros días.
Más tarde en la narrativa bíblica, vemos a David, ya establecido como
Rey de la nación hebrea, intentando transportar el arca de Dios de
regreso a Jerusalén. La Biblia nos describe la ocasión envuelta en un
ambiente festivo donde la música no podía faltar: “Y David y toda la
casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de
instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y
címbalos“ II Samuel 6:5. Finalmente, después de este intento
fallido, David logra transportar el arca de Dios exitosamente de regreso
a Jerusalén. Nuevamente observamos el mismo ambiente festivo en tan
importante suceso: “Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha
bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de
Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa
de Obed-edom a la ciudad de David.
Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis
pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. Y David danzaba con
toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de
lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con
júbilo y sonido de trompeta“ II Samuel 6:12-15
Después de traer el arca a Jerusalén, David organizó la adoración
dentro del ministerio levítico. En estas porciones bíblicas, la música
es mencionada de manera directa: “Así Hemán, Asaf y Etán, que eran
cantores, sonaban címbalos de bronce. Y Zacarías, Aziel, Semiramot,
Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, con salteriossobre Alamot.
Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías tenían arpas
afinadasen la octava para dirigir. Y Quenanías, principal de los levitas
en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en
ello“ I Crónicas 15:19-22. “Y David iba vestido de lino fino,
y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los
cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba
también David sobre sí un efod de lino” I Crónicas 15:27. Podemos
entender que Quenanías solo era el principal de los levitas en la
música, y que habían muchos más levitas que ministraban en la música,
entre los cuales, Quenanías había sido puesto como líder, como más
adelante la misma Biblia lo declara: “Asimismo David y los jefes del
ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y
de Jedutún, para que profetizasen
con arpas, salterios ycímbalos; y el
número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: de
los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo
la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. De
los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y
Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba
con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. De los hijos de Hemán:
Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata,
Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. Todos éstos
fueron hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios, para
exaltar su poder; y Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas. Y todos
éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de
Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo
de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. Y el
número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová,
todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. Y echaron suertes para
servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el
maestro que el discípulo” I Crónicas 25:1-8. A éste grupo de levitas destinados a este ministerio se les llegó a conocer como “los cantores“.(I
Crónicas 6:32-47). Como hemos podido comprobar, la música está
íntimamente ligada con la liturgia, primeramente judaica, en el A.T. y
luego la cristiana, como más adelante lo constataremos.
Regresando a la narrativa bíblica, nos encontramos luego a Salomón,
el sucesor del Rey David, consagrando el templo edificado a Jehová; en
medio de una gran fiesta nacional que duró catorce días. Resulta obvio
que Salomón, quien se distinguió por la fastuosidad en cuanto proyecto
emprendía, haya hecho uso de música durante este grandioso suceso, pues
él mismo registró su afición a ella. “Me amontoné también plata y
oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y
cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase
de instrumentos de música“ Eclesiastés 2:8. También podemos afirmar
que los levitas cantores consagrados por David para la alabanza y la
adoración en el Tabernáculo, ministraron en este magno evento. (I Reyes
8:65-66)
Otro pasaje digno de mencionar, es II de Crónicas capítulo 20, porque
en él podemos ver la importancia del ministerio musical para el pueblo
de Dios, pues no fue ésta la única ocasión en la cual el pueblo recibía
liberación de parte de Dios sobre sus enemigos, mediante la alabanza y
la adoración ministrado por los levitas cantores, el grupo de varones
consagrados para este fin: “Y se levantaron los levitas de los hijos
de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel
con fuerte y alta voz. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron
al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie,
dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro
Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. Y
habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a
Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada,
y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para
siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso
contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de
ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los
otros” II Crónicas 20:19-2. Es relevante enfatizar la dedicación y
consagración que cada levita debía mantener a fin de poder ejercer este
muy honroso oficio delante de Dios.
Cuando la descendencia levítica fue apartada por Dios en el libro de
Números Dios estipuló claramente que los levitas eran pertenencia suya y
que a su vez, Dios sería la pertenencia de los levitas: “Toma los
levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y los
animales de los levitas en lugar de sus animales; y los levitas serán
míos. Yo Jehová” Números 3:45 “Porque enteramente me son
dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de
todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos
de todos los hijos de Israel” Números 8:16…Por lo cual, cuando la
nación hebrea recibió la heredad de la tierra prometida de manos del
caudillo Josué, los levitas no fueron incluíos, tal como Dios lo había
estipulado: “Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás
heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en
medio de los hijos de Israel. Mas los levitas harán el servicio del
tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo
para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de
Israel. Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los
hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he
dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad“ Números 18:20, 23-24
Los levitas del A.T. son el prototipo de quienes hoy se encargan de
ministrar en la alabanza y la adoración en la iglesia de Jesucristo. Aún
cuando hoy se les llame “Salmistas”, su apartamiento y consagración
exclusiva a Dios, es un requisito que Dios aún continúa demandando, pues
El sigue siendo tan santo hoy, como lo era en los tiempos
veterotestamentarios. Es verdad que hoy vivimos bajo la dispensación de
la gracia, término del cual se ha abusado mucho en nuestros días; de tal
forma que algunos de los “Salmistas” contemporáneos, no difieren en
mucho de los cantantes y artistas mundanos, como lo veremos con amplitud
más adelante. Los hebreos tenían tres clases de instrumentos: de
cuerda, de viento y de percusión. Entre ellos el arpa, el salterio, la
flauta, la cornamusa, y los cuernos, (shoffar) que hacían la vez de
trompetas. Aunque también tenían las trompetas de plata, usadas
inicialmente durante su peregrinación por el desierto; para organizar
sus jornadas. (Números 10:2). Son escasas las menciones del N.T. sobre
el tema de la música, sin embargo, bien podemos citar algunas: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos“ Mateo
26:30. Esta ocasión corresponde a la última cena del Señor con sus
discípulos. Una parte importante durante la celebración de la Pascua
Judia era el canto del Hal.lel, que significa: ¡Alabad a Dios!
El Hallel consistía en los salmos 113 al 118, todos salmos de
alabanza, los cuales eran cantados en diferentes momentos de la fiesta
de la Pascua, para concluir con el 136, que fue el que Jesús y sus
discípulos cantaron antes de salir para el monte de los olivos. Más
adelante nos encontramos con el apóstol Pablo recomendando a la iglesia
de Éfeso: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución;
antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos,
con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en
vuestros corazones”
Efesios 5:18-19. Lo mismo que a la iglesia de Colosas: “La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y
exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en
vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” Colosenses
3:16. Aunque no podemos encontrar referencia directa a instrumentos
musicales en la liturgia Neotestamentaria, es muy posible la utilización
de alguno de ellos, como era la costumbre judía al respecto. Dentro de
una rama de la teología, como lo es la demonología, nos encontramos que
en realidad, la música, como mencioné al principio; tuvo sus orígenes
fuera de este mundo. Un pasaje clave es Ezequiel 28: “Hijo de
hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho
Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y
acabado de hermosura.
En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa
era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y
ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de
tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu
creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte
de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste
creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus
contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te
eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh
querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura,
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por
tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la
multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones
profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el
cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de
todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos
se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser“ Ezequiel
28:12-19. Dios usó esta profecía dirigida al Rey de Tiro, para
revelarnos el origen de Satanás, el enemigo de nuestras almas, quien en
un principio era un hermoso ser angélico. La gran mayoría de Teólogos
concuerdan que parte del oficio celestial de este querubín grande y
protector, tenía que ver con la dirección de la alabanza y adoración
angélica. Debido a ello, no nos debe extrañar que la música sea el
instrumento más eficazmente usado por el enemigo en el mundo, a fin de
extraviar las almas y llevarlas al abismo. Después de todo, en ésta
materia, no hay humano que le gane. Quizá sea debido a ello, que la
música en el mundo haya evolucionado tanto, alcanzando el nivel en que
está, porque, debemos reconocer la enorme variedad de géneros que la
música incorpora, así como la gran calidad de sonido que se ha logrado
crear, y qué podríamos decir del gran número de artistas, cantantes y
compositores que han logrado la fama y la fortuna gracias a la música?
La música influye en gran manera en quienes la escuchamos. Se dice
que la música es el idioma del alma, porque es a través de ella que el
ser humano desnuda sus emociones, que logra externar los más ocultos
sentimientos de su alma… ¿Quién no se emociona con solo escuchar el
acorde del himno nacional?… ¿Y qué novia o esposa puede permanecer
indiferente ante el canto de una serenata?… Quizás sea por eso que no
pocas personas lloran ante una canción que les recuerda determinado
episodio triste de su vida, o lanza un grito al escuchar otra que le
hace sentir repentinamente jubiloso. Se dice que una estrategia muy
utilizada en los supermercados, es el tocar cierta música por los
altavoces, provista de mensajes subliminales ocultos. Quizá sea debido a
eso que terminamos comprando mucho más de lo pensado cada vez que
salimos del supermercado; y a veces son cosas que realmente no
necesitamos. Créalo o no, los mensajes subliminales existen, y acerca de
los cuales no me referiré, simplemente porque se ha llegado el tiempo
en que todo es tan gráfico, que ya nadie necesita esconder las tremendas
aberraciones que a veces escriben en sus canciones. Hoy ya nada alarma,
todo nos parece tan normal.
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